martes, 17 de abril de 2012

Cosas de la vida, hijo mío.

Es extraño, veo la vida pasar desde este cuerpo extraño, se parece a mi, tiene mis rasgos, tiene mis cicatrices, tiene mis lunares, pero esto no soy yo.
Comparto cerebro con otra persona, no sé su nombre, no sé nada sobre esa persona, pero los dos vivimos aquí, en esta tal Irene. 
A veces peleamos, otras nos queremos, pero aun que esta no sea yo, no puedo vivir sin ese otro inquilino. Él me ignora y yo le busco, pero él no sabe nada sobre mi. No sabe mi nombre, ni de donde vengo, no sabe nada, solo que compartimos hogar. Yo sólo sé que existe, porque lo he visto. Muchas veces, cuando discutimos, yo lloro, y este cuerpo llora conmigo, pero él viene y me abraza, porque se siente mal, se siente culpable, porque hace llorar a este cuerpo, no a mi, porque yo no le importo. Pero aún así vivimos juntos, y somos felices.
A veces jugamos, unas veces al veo-veo, pero es difícil porque cada uno ve desde distinta perspectiva. Yo tengo toda la izquierda para mi, él la derecha y coincidimos en el centro, peor yo nunca sé como se ve la derecha, y él nunca sabe como se ve desde la izquierda, queremos fusionar nuestras perspectivas, pero es imposible. Otras veces jugamos al parchís, pero él siempre hace trampas. Otras veces jugamos al escondite, yo nunca quiero encontrarle, porque si le encuentro, tengo miedo a que se vuelva a esconder, y juego con los ojos cerrados. Él me llama tonta, yo le digo que es mi juego y son mis normas. Y volvemos a discutir.
Realmente discutimos por todo, menos por las labores de la casa, no necesitamos ir a comprar, ni fregar, ni barrer. No tenemos necesidades físicas, y a veces tengo la impresión de que él no tiene necesidades de ningún tipo. Pero aún así discutimos. Me gusta discutir, me desahoga, y luego nos reconciliamos. Él me abraza y me dice que me relaje, que sola estaría mejor. Yo no le doy explicación, sólo le digo que no. 
Puede parecer que la convivencia con el otro inquilino es un infierno, que nos odiamos, que no podemos vernos. Pero nada más lejos de la realidad... Mi auténtico infierno comenzaría si tuviera que vivir encerrada en este cuerpo sin él. Podemos estar días sin hablar, pero tarde o temprano todo vuelve a la normalidad. 
Lo cierto es que no sé él, porque solo compartimos cerebro, solo somos acompañantes en el camino de este cuerpo, no somos más que la conciencia y la inteligencia que asesoran a esta loca chica, pero yo no puedo vivir sin él. El vacío sería demasiado extenso. Vosotros tenéis familia, o amigos, o incluso pareja, pero yo sólo le tengo a él. A veces es el padre que nunca he tenido, diciéndome que es bueno o malo para mi desarrollo, otras es mi mejor amigo, el que me escucha mis días de soledad, el que me apoya cuando todo va mal, el que me seca las lágrimas cuando el miedo se apodera de mi, pero es por pura conveniencia. Peor para mi es lo único que necesito, sólo le quiero a él para poder ser feliz, sólo le necesito a él para poder ser feliz
Pero él no debe enterarse, porque si se entera, el resultado puede ser fatal. Si él se fuera a otro hogar, a otro cuerpo... Si él me dejara sola. Sería el fin de este cuerpo, y el mío también.

3 comentarios:

  1. Si yo fuera esa mitad tuya, nunca te ignoraria, siempre estaria pendiente de ti. 24/7

    Te quiero. Aun que no sepas quien soy... =)

    ResponderEliminar
  2. Waaaaaaaat?
    ¿Y tú eres...? .____.
    Gracias por quererme? Vaya, no sé qué contestar xD

    ResponderEliminar
  3. POS MIRA TIA LO K TINES QUE HACER ES MATAR A TODO EL MUNDO Y ASIN SERAS MÁS FELIZ

    ResponderEliminar