Me dices que nunca he hecho nada por ti, que siempre te he dejado solo cuando más lo has necesitado, que nunca he sido capaz de preguntarte un qué tal a tiempo.
Me echas en cara que nunca supe cuando abrazarte, que nunca he sabido cuando necesitabas ese beso en la frente de "todo irá bien", que nunca fui capaz de cuidarte.
¿Sinceramente? No tengo respuesta a tanto reproche.
Sé que soy egocéntrica, egoísta, ególatra... pero, ¿Sabes? daría lo que fuera por verte sonreír como hace años. Daría lo que fuera porque volvieras a tener al menos un motivo para ello. Daría lo que fuera por poder hacer tu existencia menos difícil. Por poderte decir todo lo que necesitas. Por poder abrazarte sin miedo a que vulvas a desaparecer. Por poder darte un beso sin miedo a que te desvanezcas. Por poder creer de verdad que todo irá bien para que tú lo creas conmigo.
Me gustaría poder ser capaz de decirte todo lo que siento, lo que tú y yo somos, el equipo que formamos cuando estamos juntos. Somos inmunes a la crueldad cuando estamos juntos. Somos inmunes a cualquier enfermedad cuando tú me das la mano. Somos inmunes a la soledad cuando me das un abrazo. Somos inmunes al miedo cuando me dices "te quiero".
Pero tú pides más de lo que puedo darte. Soy demasiado distante, no quiero encariñarme, no quiero perder algo que no sé si llegaré a tener. No quiero perderte. Pero tu no lo comprendes, crees que no eres nada para mi, que solo eres un entretenimiento. Nada más lejos de lo real.
Quizás pienses que soy mala amiga, que no sé ser la compañera de viaje que necesitas, que conmigo siempre te sentirás solo. Pero cree en mi, desde las sombras hago cosas que ni te creerías.
Soy la que te tapa cada noche cuando tienes frío.
Soy la que te da ese beso de buenas noches que intuyes, pero nunca sientes.
Soy ese pañuelo que te seca las lágrimas, así que nunca me tires, si me dejas de querer, te pido que me recicles.
Soy esa colchoneta que amortigua tus caídas, y aquel fuerte brazo que te ayuda a levantar. Esa mano que te empuja cuando aprendes a montar en bicicleta.
Soy ese puño invisible que pelea tus problemas.
Soy esa palabra que te hace sonreír, ese motivo que no dejas de buscar.
Aprende a valorar lo que crees que no hago, porque es por lo que muero cada día.
Quiero que seas feliz, ¿a costa de mi felicidad? ¿Eso qué importa? Yo soy feliz con verte sonreír.
Y sobre todo te pido una cosa. No vuelvas a marcharte, y antes que nada, aprende a llamarme amiga.
Precioso como de costumbre <3
ResponderEliminarGracias, hija <3
ResponderEliminar